dimensión personal - non fiction

octubre 17, 2006

Tundunqueral - Uspallata - Mendoza


“Tundunqueral: Un lugar realmente lleno de magia, en él se respira quietud y paz”...

Conocido también como "Apus Tundunqueral", Se encuentra ubicado a siete kilómetros del paraje de Uspallata (Mendoza).para un grupo de aborígenes fue un lugar sagrado, donde realizaban ceremonias religiosas.
Esta actividad quedó plasmada en pinturas rupestres o petroglifos y se encuentran en el más sureño de tres picos piramidales que se alinean en un eje norte-sur. Éste sector ahora está protegido por el Cricyt, la Municipalidad de Las Heras y la Dirección de Patrimonio de la Provincia.
Además este lugar inspiró, por sus similitudes geográficas, para filmar la película “Siete años en el Tibet”, con Brad Pit.

Arte Rupestre de Cuyo

Hay que señalar que el arte rupestre de Cuyo ha sido tema de numerosos estudios científicos pero, sin embargo, es muy poco lo que se ha investigado desde el campo de la plástica. Si además consideramos que está constantemente amenazado por las depredaciones y por el deterioro natural.

Tras los pasos del pasado
En la prehistoria las fronteras no existían. Los territorios estaban delimitados por los accidentes geográficos. Basándose en esto, y de acuerdo con los asentamientos humanos y los desplazamientos, los arqueólogos subdividieron las regiones arqueológicas de Argentina.
El área Centro-Oeste coincide con las provincias de Mendoza y San Juan y es un territorio en el que es posible encontrar vestigios del Arte Rupestre realizado por los cazadores prehistóricos.La llegada de los primeros grupos humanos a la región se produce desde el norte.
Los vestigios de poblamiento más antiguos datan de hace 12.000 años. Al comienzo eran nómades, cazadores, recolectores, pequeños grupos que trashumaban por las regiones tras las manadas de guanacos, buscando climas favorables según las épocas del año. Con el tiempo estos grupos crecen en número, se forman pequeñas comunidades que se establecen y dan lugar a las aldeas.Además de cazar, comienzan a realizar agricultura, a domesticar animales, aparecen la alfarería y pequeñas industrias como la cestería, tejidos, trabajos en piedra y cuero.
Al inicio de esta etapa que se denomina "agro-alfarera" es cuando se realizan las primeras incursiones en el arte, hace alrededor de 2000 años.El hombre prehistórico convivía con el misticismo. Probablemente sus incertidumbres, temores y necesidades de supervivencia lo llevaban a venerar a la naturaleza -investida en dioses y espíritus diversos- y buscar respuestas en el campo de lo sobrenatural. Sus graficaciones eran, probablemente, un puente de comunicación entre él, su comunidad y lo Superior.
El chamán era el personaje de la comunidad que concentraba los poderes para esos contactos, era el brujo-mago que tenía a cargo la realización de las ceremonias mágicas. Tenía la capacidad de entrar en trance para lograr el contacto con las fuerzas del más allá: los espíritus que le procuraban los conocimientos extraordinarios y los favores divinos.
El hombre prehistórico vivía en contacto directo y permanente con la naturaleza, formaba parte de ella. Desarrolló su sensitividad y conoció profundamente el entorno que lo rodeaba. Por ello, no es extraño que sus obras fuesen naturalistas, de resolución simple, cargadas de simbologías, místicas e intuitivas.
En Cuyo el Arte Rupestre se manifiesta en petroglifos (grabados) y pictografías (pinturas realizadas sobre la piedra). Los artistas aborígenes lograban, a fuerza de golpes con un cincel de piedra muy dura, un surco que hacía las veces de perímetro de la figura. Éstas contaban de líneas abiertas, formas abstractas y símbolos.Los sitios en los que se realizaba este tipo de arte no eran lugares de habitación.
Por lo general eran emplazados en espacios con características geográficas destacables, como la entrada de una quebrada, aleros, cuevas o un promontorio. Los grabados se hallan a veces en paredones, sobre rocas más o menos redondeadas. Son sitios que parecen altares destinados a la realización de ceremonias y prácticas religiosas.Por esa razón se supone que el arte rupestre está vinculado a la cuestión ceremonial, cuyo protagonista principal era el chamán.

El valor de este arte consiste, sobre todo, en que permite entrever algo de la vida espiritual de sus autores.